lunes, 16 de octubre de 2017

Solo buscaba algo de paz...


Aquí,aquí,aquí no hay quien viva aquí no,aquí no
todos los días son así 
no podía imaginarlo cuando vine aquí 
solo buscaba algo de paz 
despierto en medio de un huracán 
aquí, aquí, aquí no hay quien viva aquí no, aquí no... 


A donde vayas siempre tendrás un vecino chismoso, un ruidoso, un indiferente y así la seguimos. No existe la colonia ideal ni aquí ni en China. Ahora que formo parte del comité de vecinos de mi fraccionamiento digo: ¿De dónde salió gente tan rara y loca? Es que vaya que algunos son exigentes, a otros les importa un pepino todo y cada día vivimos situaciones que parecen sacadas de un programa de televisión como "Aquí no hay quien viva" esa serie cómica de España que me parece de las más divertidas que he visto. 

A pesar de ser un programa español y que algunas cosas reflejan su idiosincrasia, muchas de las historias que retrata pueden pasar en cualquier lugar.  Aquí en México, Eugenio Derbez trajo el producto y lo tituló: "Vecinos"... No me desagrada la versión mexicana, cuenta con buenos actores como Macaria y Arturo López y sus personajes retratan a más de una persona que me ha tocado conocer. Nunca falta en algún sitio la señora vive de apariencias. 

Pero entre estos dos programas me quedo sin duda con la original. Las actuaciones se ven muy naturales y hay todo tipo de gente reflejada entre el elenco. 

La comunidad española de la serie tiene a las vecinas chismosas, que son Marisa, Vicenta y Concha, mejor conocidas como "radio patio", a las que no se les escapa nada. El presidente, el señor Cuesta que intenta siempre poner el orden pero muchas veces la necesidad o el salvar a algún vecino lo hace caer en el lado contrario. El portero Emilio que no sirve para nada pero cuando no está todo se vuelve un caos. A la "hierbas", que es de mis favoritas, ella mejor evade la realidad con su porrito o lo que tenga al alcance, todo sea para desestresarse... Si en mi colonia las cosas siguen así, yo me convertiré en la hierbas... Pero el tema musical de la serie resume perfectamente todo lo que uno puede encontrar en su vecindario... Hasta las piedras escuchan

domingo, 8 de octubre de 2017

Vecinos

"Una buena cerca hace buenos vecinos"...

De eso no cabe duda, y es que nunca sabes quien vive al lado de tu casa... "Caras vemos, corazones no sabemos". A lo largo de mi vida, he ocupado 4 casas en ciudades y colonias distintas.

Mi primer y segunda casa estuvieron en la misma colonia en la ciudad de México. La colonia Educación, que es una zona de clase alta y media. Lo que recuerdo de esos casi 12 años que pasé ahí, es gente cordial. Nadie molestaba a nadie o andaba de chismoso. Cada quien en su vida y asuntos. No había vecinos molestos que pusieran su música a todo volumen o que hicieran fiesta a cada raro. La paz de la zona acabo a principios de los 90´s con los robos y asaltos que hicieron que muchas personas nos mudáramos a otra parte del país.

Era una zona muy limpia y bonita y tuve vecinos importantes, como Miguel España (futbolista) y Chico Ché. Este último a pesar de ser muy famoso, era súper sencillo. Los niños le gritábamos de lejos y él solo nos sonreía y respondía el saludo. Eran tan común topártelo en el mercado (establecido, porque había uno genial sobre ruedas) comiendo quesadillas o montado en su bici en las calles de la colonia.

Además de ellos, también tuve de vecina a la abuelita postiza (su hijo se había casado en 2as nupcias con la mamá del futbolista) del piojo Herrera, una dulce viejita que yo quería como si fuera mi abuelita de verdad, siempre que iba al mercado pasaba por mi casa y nosotros bajamos a saludarla muy contentos. Recuerdo haber entrado a su casa unas cuantas veces, y lo que siempre me llamó la atención fue la mega foto del piojo con su uniforme del atlante a la entrada de la casa. También entre mis vecinos estaba una media hermana de Paco Stanley, pero como ella era de la primer familia, su relación con el comediante no era nada buena. Aún así, la señora era muy agradable y algunas veces nos invitó a comer.

Yo siempre decía que cuando fuera adulto iba a regresárme a la ciudad de México y comprarme una casa en esa colonia. Pero la vida nos llevo por otros caminos. Lo mejor de todo era que mi kinder y primaria estaban súper cerca. Los miércoles eran la onda porque se ponía un mercado sobre ruedas que tenía puestos de todo tipo. Mis favoritos eran: la señora que vendía moños para el cabello, la señora que vendía productos importados, siempre le compraba calcomanías, libretas o cualquier cosa de ese tipo que hasta la fecha me siguen gustando (me sigo gastando dinero en esas cosas cada que me topo plumas de colores o diseños raros), el señor que vendía galletas mac ma a granel y dulces, pero la favorita y donde se iba mi dinero era con la señora que vendía ropa de Barbie. Cada miércoles mi papá nos dejaba dinero para gastar y los ahorrábamos porque nos perdíamos en los puestos.

Cuando me vine a vivir al norte, llegué a una colonia muy similar. Pero a pesar de ser un lugar más pequeño y donde uno podría pensar que la gente es más amable, no conocí en los 22 años que viví en la misma casa, más que a mis vecinos de los lados. La pareja que vivía al lado izquierdo, eran unos viejitos cascarrabias. En el otro extremo era un señor que vivía con sus dos hijas, las cuales durante un tiempo fueron amigas de una de mis hermanas, hasta que quien sabe porque se pelearon. Años después llegó una familia también defeña, que tenia 3 hijos. A ellos solo los conozco de hola y adiós, pero se ven buenas personas. A un lado de los viejitos cascarrabias vive la vecina que desde que llegué a ahí, no dejo de visitarnos a toda hora. Ha estado en los buenos y malos momentos de mi familia y ya la incluimos en todo, cabe señalar que es paisana mía. Hasta hace poco me quedaba pensando porque nuestros vecinos no nos hablaban, si mi abuelito era súper agradable y era oriudo de la ciudad. Pero el haber vivido en el D.F. tantos años hizo que cargara la penitencia del rechazo. Es verdad, aún hay mucha gente que nos rechaza por ser de allá. La verdad me choca como la gente generaliza. 

Al casarme, luego de buscar y buscar algo que se adaptara a nuestras necesidades y presupuesto, escogimos una casa al poniente de la ciudad. Una zona que en verdad no me gusta, pero de la cual ya me adapté. Es una colonia cerrada y uno pensaría que la gente aquí sería más educada y que decepción. Entre las vecinas chismosas, el señor que pone su música a todo volumen, el administrador que roba, el que se mete en sentido contrario y a toda velocidad, me estoy volviendo loca. En verdad me han hecho pensar en vender y huir de ellos. Siempre dicen que a donde vayas tendrás gente molesta, pero es la primera vez pareciera que me encuentro en el buque de la Tempestad de Shakespeare... El infierno está vacío y todos los demonios están aquí...

Puede sonar exagerado pero cuando no puedes tener 5 minutos de paz o sin que la gente se meta en tu vida, en verdad que compruebas que la gente puede ser muy mala solo por placer. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

¿Y para cuándo tendrás hijos?

A la gente nunca le das gusto y siempre quieren saber más de lo necesario.

Si no tienes novio: ¿por qué no traes novio? O sea, ellos que saben si eres de gustos especiales y selectiva... O si no tienes ganas de traer pareja.

Si tienes novio: ¿Cuándo te casas? Como si todas las parejas tuvieran que casarse o si ellos fueran a pagarte la boda y la casa y todo lo que conlleva un matrimonio. Pues si no es cualquier cosa...

Cuando te casas: ¿Cuándo tendrás hijos?  La gente qué sabe sobre los planes de pareja. de si quieres esperar un rato, si lo has intentado y no has logrado embarazarte o si simplemente no quieres. No todas las mujeres desean ser madres.

Estoy harta que la gente siempre te diga: Ten hijos para que no te quedes sola... Para eso me consigo un perro.

Ten un hijo para darle sentido a tu vida... ¿En serio? Tengo otras prioridades antes que criar a un humano. ¿Qué les hace creer que mi vida no tiene sentido?

¿Quién te cuidará de viejo? Jajajajaja  ¿quien les asegura que tener hijos hará que velen por ustedes en su vejez? Los hijos muchas veces en la vejez es donde abandonan a sus padres por considerarlos una carga.

Ahora, no puedo decir: NUNCA tendré hijos, porque también puede que por descuido, accidente o mil situaciones quede embarazada. Aunque estoy en una edad que es un riesgo porque ya estoy rozando los 40´s. A parte en mi condición de viuda como que sería muy irresponsable tener hijos en estos momentos de mi vida. Si no los tuve con el amor de mi vida, como que estaría muy complicado encontrar a otra persona que entienda lo que yo vivo y paso en estos momentos.
En verdad es muy molesto estar escuchando esto a cada rato. O acaso uno les dice: ¿Y tú para cuando dejarás de hacer preguntas incómodas y te dedicarás a tu vida?


martes, 18 de julio de 2017

PalaBROTAS


No es por querer parecer una santurrona, pero en verdad que me dan pena ajena las mujeres que escriben y hablan así. Muchos dirán, qué exagerada... Tal vez lo sea, pero se ven corrientes al usar este lenguaje, con un idioma tan rico y abundante, ¿por qué usar groserías? ¿para sentirse en onda? Lo que más confusión me provoca este tipo de comentarios, es que muchas de las mujeres que se expresan así aparentan ser niñas "bien", niñas "fresas", y diría que intentan aparentar algo que no son, porque si fueran niñas bien educadas y fresas no usarían palabras altisonantes para hablar. 

En verdad mujeres: No se expresen así, se leen mal y se ven vulgares. Hay que ser congruentes con lo que somos y decimos. 


jueves, 22 de junio de 2017

Amistad...


A lo largo de la vida la gente va y viene y son contados los que permanecen a nuestro lado. Esas personas son las que valen la pena, que nos quieren a pesar de que seamos difíciles de querer. Que nos aceptan como somos, con todos nuestros defectos y con nuestras pocas virtudes. Esos amigos son los importantes, por los que vale la pena hacer maroma y teatro para escucharlos, ayudarlos cuando nos necesiten. 

Cuando un amigo se aleja, lo dejo irse, no lo retengo, ¿para qué? Si regresa será bienvenido pero la amistad no será igual, porque se perdió la confianza y el hilo. Se le estima, si, mucho, pero las cosas no vuelven a ser iguales. Porque esa persona se quedo en el pasado y hay que retomar todo donde se le puso pausa. 

Por eso soy feliz con tener como 3 amigas, pero que han estado a mi lado sin importar si soy la peor persona sobre la tierra. Que me han ayudado en los momentos más complicados y que sin importar mi forma de ser me quieren y no tratan de cambiarme y si no lo logran se alejan. Esas contadas amigas son a las que quiero y les digo: Gracias por haber permanecido. 

martes, 20 de junio de 2017

No compres problemas ajenos

Cuando queremos mucho a alguien es normal que todo lo que le pase nos interese y preocupe. Pero si está persona (sea un familiar, pareja o amigo) tiene un conflicto con otras personas tenemos que ser maduros para separar el cariño y no cargar con problemas ajenos que a la larga solos nos traerán enemistades gratis. 

A veces el cariño nos ciega y creemos que todo problema que tengan nuestros seres queridos es también nuestro. Si por alguna razón tienen conflictos de cualquier tipo, hay que ayudar pero no comprarnos el problema completo. Al hacerlo nos ganamos conflictos gratis y enemigos. 

El apoyo no significa que perdamos la visión. Debemos ser más maduros y saber separar las situaciones. No nos tomemos tan personal las cosas, cada quien que cargue con sus asuntos propios. 

Cuando nos tomamos a manera personal todo y lo ajeno estamos perdidos. Suena sencillo decir que no debemos meternos, porque cuando un ser querido atraviesa una situación difícil quisiéramos partirnos en dos y resolver el problema. Pero podemos escuchar, apoyar pero mantenernos al margen y no hacernos responsables de solucionar el conflicto. 

A veces es tanto el cariño que hasta cosas tan insignificantes que si las vemos claramente son irrelevantes, las hacemos más grandes de lo que son y luego andamos metidos en problemas que no nos atañen, pero que por querer ser empáticos y buenos con nuestro ser querido terminamos envueltos. 

Hay que ser maduros, a veces fríos y decir: No es mi problema, no debe meterme.