miércoles, 26 de febrero de 2014

El espacio personal


Nunca me ha gustado hacer fila para realizar pagos o solicitar algún servicio. Es que eso de estar de pie por un tiempo prolongado es cansado. A parte algunas veces la gente que llega después de ti se pega demasiado que invaden el espacio personal. ¿Por qué hacen eso? Tal vez piensan que entre más se peguen, más avanzan y más pronto serán atendidos. Es normal que luego de varios minutos de pie en una fila uno se desespera, pero a mí lo que me molesta es la invasión de espacio. No es nada agradable el tener a un desconocido tan cerca.

Hace unos días tuve que formarme en una fila en la cual estuve esperando atención cerca de 45 minutos. El señor de atrás, de unos 55 años aproximadamente, cada que avanzábamos daba zancadas y no dejaba ni 2 centímetros de separación, me estaba pisando los talones. Entiendo que todos ya estábamos cansados y lo que más deseábamos era ser atendidos e irnos. Yo hacía esfuerzos para no enojarme y decirle que se hiciera más atrás. Lo que hacía era que cada que la fila avanzaba yo apenas daba un paso milimétrico. Eso hacía que el pobre desesperado ya no se moviera. A parte, gracias a mi bolsa de mano, que está un poco grande, logre hacer la separación entre ambos más distante. Pero como el señor estaba desesperado por ser atendido, cuando llegué finalmente a la ventanilla, se puso a un lado mío, como un padre que acompaña a un familiar a hacer un trámite. Si algo me molesta aún más que haber hecho una fila de varios minutos, fue que mientras realizaba mi pago de servicio, tenía encima a un desconocido que casi metía su nariz en mi bolso mientras yo sacaba el dinero.

Creo que todos debemos respetar el espacio personal de cada individuo para que así respeten el nuestro. Tal vez sueno exagerada, pero les repito, no es agradable tener tan cerca a un desconocido. Pero ni modo, por desgracia hay que hacer filas para todo, banco, supermercado, al pagar el agua, etc. Así que solo me queda no desesperarme. 

martes, 28 de enero de 2014

Tener 30 y no querer vivir solo


Es muy cómodo, levantarte y tener en la mesa tu desayuno servido. Llegar de la escuela o trabajo y no preocuparte más que por sentarte a comer. No preocuparte por cuentas que pagar, por recoger basura, limpiar es de lo más cómodo. Claro, a todos nos encanta ser niños y no tener ninguna responsabilidad pero al ir creciendo las cosas van cambiando, sin que los padres te digan, creo o bueno se supone, que al tener cierta edad y haberte titulado y tener un trabajo, tus responsabilidades en casa deben ser mayores. O bueno al menos es así como yo lo veo. Cuando obtuve un trabajo a mis veintitantos, como estaba soltera, seguía viviendo con mis padres, como mi sueldo era bajo, mi ayuda era darle a mi mamá mis vales de despensa, que aunque no era una cantidad grande le servían para completar al hacer el mandado. A parte a mí nunca me ha gustado que me hagan todo, es decir desde mis 6 años yo lavo y plancho mi ropa. Pero todo esto me lleva a lo siguiente. Cada cabeza es un mundo y las cosas económicas en mi país están cada día peor, pero no por eso hay que abusar.

Yo tengo 3 hermanos, cada uno con su historia, pero de los 4 soy la única que vive a parte. Por lo que veo, mis hermanos no desean crecer y madurar. El más chico está casado y tiene 2 hijos pequeños, su sueldo es bajo pero prefiere gastarlo comprándose juguetes, sí así como lo leen. A su edad y siendo padre de familia sigue como niño. Solo lo veo como que no desea crecer ya que en su infancia no le falto nada, tuvo bastantes juguetes, fue el más consentido por ser el único hombre y el más pequeño de la casa. Luego está la única soltera, que como de las mujeres es la más pequeña igual siente que merece seguir tratada como niña pequeña. No da un solo centavo para gastos pero si se la vive comprándose cosas para ella, cosa que no veo nada bien. Y por último está mi otra hermana quien tuvo algunos problemas con su matrimonio y decidió regresar a la casa de mis padres y volverse a comportar como niña. Ella siempre ha sido muy floja, no mueve un solo dedo por nada del mundo y como tiene varias deudas no aporta nada. Así que mis padres quienes ya deberían poder vivir solos y disfrutar de su dinero y tiempo siguen manteniendo a 3 de sus 4 hijos. 

Mis hermanas ya tienen 30 y 32 años, ya no son unas niñas, pero no quieren ver la realidad y afrontarla y es que no es tan sencillo, es muy cómodo que te mantengan. 

No sé porque tener ahora 30 y seguir con tus padres se está volviendo común. 

Ayer nos visitó el primo de mi esposo, si ese mismo que durante más de un año estuvo viviendo con nosotros. Hoy en la mañana que le di un raid a su casa me dijo: vivir no es tan agradable. Me quede muda, pero con ganas de decirle: A nuestra casa no vuelves.  

Pero lo seguí escuchando, y decía que como vivir solo es difícil, fue por eso que tuvo que compartir casa y gastos con otras personas. Sí, las cosas cada día son más caras, pero ¿cómo está eso que a sus 33´s no desee vivir solo? 

En verdad que esto está muy mal. Pero como lo dije antes, cada cabeza es un mundo, pero no se vale que a los 30´s siendo ya todos unos adultos queramos seguir bajo el abrigo y protección de los padres. 

jueves, 9 de enero de 2014

No olvidar a nuestro niño interno

El mundo es mejor cuando uno es niño, no hay mayor preocupación que la escuela.

Mi infancia fue divertida, a excepción de la escuela, todo lo demás era felicidad. Y es que no era buena para el estudio y no me gustaba ir a la escuela. Pero mis tardes eran lo máximo, sobre todo por el repertorio de la televisión, ay que recuerdos cuando me sentaba a ver los rescatadores, el mago de oz, Sandy bell, Lala bell, Candy, Heidi, los cuentos del espejo y varios programas japoneses que pasaban en canal 11. A parte de esto a veces  mi abuelito pasaba por mis hermanos y por mi para andar en bici o acompañarlo a comprar leche y pan. Ay en serio como es que cosas tan sencillas me hacían tan feliz. Y no se diga lo que me encantaba jugar con mis barbies, ay pasaba horas peinándolas y cambiándoles la ropa. 

Los días que más me gustaban eran los miércoles, ya que ese día se ponía un mercado sobre ruedas cerca de mi casa y me gastaba el dinero que me daban mis papás en ropa para mis muñecas, y a las 6 de la tarde pasaban "Papá soltero", jajajaja si era mi serie favorita. Con que cosas tan sencillas puede ser uno tan feliz.

Uno crece y deja atrás la inocencia, y todas aquellas simples cosas que nos hacían felices de niños. Pero gracias a una serie de playmobil, con la cual me estoy volviendo adicta, jajajaja no se si sea correcto eso, pero si te la pasas más de media hora buscando a los muñequitos y recorres varias tiendas para poder comprarlos, no sé de que otra forma llamarlo. Es que desde hace unos años esta marca de juguetes sacó una serie de muñequitos armables, los cuales vienen en sobres cerrados y en los cuales no puedes ver que figura trae adentro. Es emocionante el adquirirlo y ver cual será la sorpresa, en las últimas semana mi esposo y yo hemos estado adquiriendo estas figuras y cada día queremos más, es curioso como en 3 semanas ya llevamos casi 12 y nuestra sed por estos muñecos no se extingue. Esa emoción que me provoca abrir el sobre me hizo recordar lo feliz que me hacían mis juguetes, el ir cada miércoles sin falta y comprarles un traje nuevo a mis muñecas. No es como dicen los psicólogos, una regresión, más bien ahora como adulto es darte un gusto que cuando eras niño a veces era complicado. No me quejo tuve muchos juguetes pero algunas veces me quede con ganas de ciertos muñecos y los playmobil están en esa lista. A parte algo que me encanta hacer con ellos es fotografíarlos, el buscar su escenografía o ambiente ideal según a su vestimenta. Es realmente divertido. Así que mientras la marca siga sacando series, creo que estaré buscándolas por todas partes para sumar más figuritas a las que tengo en casa.

Es que tienen un encanto especial, no por nada mi esposo y yo elegimos a dichos muñequitos para que estuvieran en nuestro pastel de bodas. 

Nuestros muñecos en el pastel
Como les decía antes, he recorrido ya casi todos los centros comerciales de la ciudad buscando las series de colección y el otro día en una tienda le preguntó al chico que acomodaba el departamento de juguetes:

Yo: Hola, hay de los playmobil que vienen en bolsita sellada y metálica?

Chico: ¿Play que?

Yo:(Cara de sorpresa), olvídalo, gracias.

Chico: son nuevos?

Yo: ¡No!, tienen más de 30 años

Mi esposo volteó conmigo y me dice: Estamos viejos.

Le respondí: No, el chico no tuvo infancia, jajajajaja.

Mientras les comparto algunas fotos de los playmobil que he estado coleccionando en estos días.















martes, 31 de diciembre de 2013

Año nuevo

Dentro de unas horas se termina el 2013. Y no sé ustedes pero a mí me está entrando una sensación de que el próximo año será mejor. Tal vez me estoy contagiando del entusiasmo y alegría de amigos y de vario mensajes que he leído hoy en las redes sociales. El común de hoy es la esperanza de que este próximo año sea mejor que el que termina. Como decía un mensaje que me topé por la mañana: 2014 traerá 365 días oportunidades. 

Así será, hay que ser positivos ante todo, aunque a veces la tormenta y adversidades se nos vengan encima, como dicen, todo pasa, todo cambia, nada es para siempre.

Así que a gozar lo que nos queda del 2013 y a llenarnos de buena vibra y a gozar y disfrutar de esta noche, mis mejores deseos para este nuevo año. 


jueves, 26 de diciembre de 2013

Adiós 2013


y el 2013 se nos va...

Dicen que después de los 25 los años se van como agua y cada día siento que la vida me pasa volando. A veces eso me agrada pero otras me aterra. A veces siento que la vida se me va en nada, que a mis 33´s (ya dentro de unos 5 meses 34) no he hecho nada. En ocasiones me la vivo planeando y no actuando y conforme transcurren los años me entra el miedo y la sensación de quedarme estancada. 

Los últimos 2 años han pasado muchas cosas en mi vida que la han cambiado por completo. A veces me siento desorientada y más porque han sido años de contrastes, de repente pasan cosas increíbles y después tragedias que amargan. De cada cosa vivida se queda la experiencia y el recuerdo sea malo o bueno. Solo espero que este 2014 algunas cosas mejoren. 

A Santa Claus le pedí mucha salud, ya que estando bien, lo demás llega solo. A los Santos Reyes les pediré paciencia y fuerza de voluntad, está última para ya ponerme a hacer ejercicio y dejar de comer tanto dulce y pan que si sigo así dentro de poco voy a estallar. Ya tengo que aplicarme con el ejercicio que lo hago por unos días y lo abandono. Pero desafortunadamente no soy la única que hace propósitos y los olvida a mitad de año. Ahora para que estos no se me olviden los pegaré en el refrigerador para que cada que pase los lea. Ya tengo que ser mas consiente conforme pasa el tiempo, ya no soy una niña a la que debe de valerle todo. 

Y me voy, porque uno de mis propósitos para este 2014 es levantarme temprano para que me rinda el día. 



lunes, 16 de diciembre de 2013

Navidad, cada día más cerca


Faltan muy pocos días para la noche buena y aunque con el paso del tiempo la festividad ya no me es tan importante, es imposible dejarla pasar de largo e ignorarla. No es que me haya vuelto una grinch, pero de niña la navidad era lo que más esperaba, por los regalos y la comida. Me encantaba ir a las posadas, caminar algunas cuadras entonando los cánticos católicos y con la velita en mano, para luego pasar a romper la piñata. Como lo he dicho antes, yo soy originaria del D.F. y en mi infancia, las piñatas se llenaban con fruta de la temporada, pero aún así, todos los niños estábamos ansiosos por lanzarnos a recoger lo que cayera. Luego esperar el tan ansiado "aguinaldo" que traía alguna fruta, en especial una naranja o caña, cacahuates y algunas veces galletas. Ahora que vivo en el norte del país, la tradición de la piñata es muy distinta, la llenan de todo tipo de dulces, no de las colaciones. Los "aguinaldos" se llaman "bolos" y tienen dulces y hasta pueden traer una bolsa de frituras o palomitas. Que no le veo nada malo, ya que es algo que también me encanta, pero como que las cosas que me tocó vivir de niña eran mucho más sencillas y siento que más mexicanas. 

Algo que me ilusionaba mucho de esta época era la cena en casa de mi abuelita Lupe, en especial porque somos una familia muy numerosa, lo que hacía de la reunión algo muy especial. Ahora que estoy acá en el norte, la navidad ha pasado algunos años desapercibida, ya que me ha tocado quedarme completamente sola en esas fechas. 

Recuerdo que en la navidad del 2001, mi familia se fue de vacaciones al D.F. y yo no pude ir con ellos porque acababa de empezar a trabajar, así que durante una semana estuve completamente sola. El 24 lo recuerdo como si fuera ayer, me fui al cine, a la última función que empezaba a las 10 pm, y vi "El señor de los anillos". Al salir ya era noche buena, pero yo solo llegué a mi casa y a dormir. Tristemente no fue la única navidad así. 

Está navidad me gustaría pasarla con mis papás, pero mi esposo que en los últimos años ha perdido a muchos seres queridos esta renuente a celebrar. Aunque uno desee ignorar estas festividades, el ambiente huele a navidad. Sales a la calle y todo está decorado, los anuncios, los negocios y la gente.

A parte que nuestros amigos han empezado a hacer “posadas”, si acá en el norte les dicen así a las reuniones que se hacen en estas fechas, no se pide posada, no se reza y casi nunca se rompe la piñata. En fin, el norte es muy diferente en la forma de percibir algunas tradiciones.




Yo deseo que esta navidad la pasemos en paz, que no haga mucho frío (es un sueño, el clima está muy gélido) y que haya una rica cena en nuestra mesa, no importan los regalos, este año deseo otras cosas que no son materiales, en especial salud y mucho amor.


Todas las imágenes de este blog de la Navidad son mías y por último quiero compartirles a mi amor, a lo que más quiero, mi pequeña coffe :)



lunes, 2 de diciembre de 2013

Las pijamas son para dormir

Desde que el hombre comenzó a cubrirse creo prendas para las diferentes estaciones del año. Luego comenzaron las modas y así surgieron prendas para distintos eventos u horas del día. Para dormir cómodos, ya sea en época de calor o frío se inventaron las pijamas. Normalmente hechas en telas con estampados que van desde tiernos y cursis, hasta con colores chillantes o pasteles. 

Últimamente se puso de "moda" andar en la calle en pijama. No sé donde surgió, ni a quien se le ocurrió tan absurda idea. Las chichas, queriendo sentirse muy a la moda, salen, despeinadas, en pijama, con pantuflas o botas invernales (esto último me parece el peor complemento para las pijamas). Andan así por centros comerciales, cafeterías, escuelas, etc. Y hay algunos hombres que se han sumado a esto.

Desde mi muy particular punto de vista se ven mal. Cada que veo a alguien en pijama en la calle, solo me quedo pensando: fuchi, hace cuanto que no se da un baño. Ay no de pensar que así se fue a la cama y que al día siguiente, sean las 10 am ó las 2 pm sigue en pijama, no quiero ni imaginar a que olerá. Perdón pero dormimos un promedio de 6 a 8 horas y en ese lapso de tiempo, pasa de todo, nuestra mente y cuerpo se relajan, así que aparte de sudar, quien dice que no suceden otras cosas, como que se nos escape uno que otro gas. Sí no se espanten, somos seres vivos y todos producimos gas en el estomago e intestino. Ok, me estoy yendo tal vez a extremos, está bien que hay pijamas muy bonitas y que nos encantaría presumir o lucir en otras partes. Pero la calle no es el lugar.

Bueno esta pobre chica como siempre luciendo rídicula

Para reforzar esta moda, algunos artistas cansados de lucir perfectos en las alfombras rojas, de repente salen demasiado relajados a la calle y hasta vistiendo pijamas, no quiere decir que todos los demás deban copiarles y salir igual. 

Como esto parece ser algo que ha causado mucho revuelo, pues los diseñadores de alta costura se han sumado creando prendas que imitan a las ropas para dormir. Pero una cosa es usar un pantalón con un estampado que se asemeje a la pijama y otra es salir en esta última a la calle. 


No quiero ni pensar que al rato a alguien se le ocurra que lo de moda es andar en ropa interior por la ciudad. 

Lo que no comprendo aún qué es lo que les provoca o porque quieren que la gente salga así a la calle? No es algo nuevo, aunque en los últimos 3 años es muy común ver en las tiendas a una que otra jovencita en pijama. Esto ya me tocó vivirlo hace como 20 ayeres. Cuando estaba en secundaria, hacían los "viernes de integración", nos "obligaban" a ir vestidos de "x" forma, de negro, con algo verde, o lo peor: en pijama. Algo que por supuesto no hacía, me iba en pants y luego aguantar la pregunta o exclamaciones de: esa no es una pijama. Claro que no iba a salir a la calle con mi ropa de dormir, así que les decía que como me gustaba dormir cómoda, yo usaba pants. Con eso ya me daban mis 2 décimas extras. Ah porque eso era lo peor, si no te ibas vestido ridículamente no te daban tus décimas de regalo. Vaya extorsión escolar. 

Pero esto de las pijamas a la calle me ha tocado verlo en la internet, en mi cuidad y en mi "vacaciones" en San Ramón, Ca. Un día mientras desayunaba en la cafetería del hotel, que llega una familia en pijama. Literalmente se levantaron y bajaron a comer, los niños todos despeinados y el papá modorro. Más de uno se les quedo viendo feo, me incluyo y es que los que se encontraban sentados en los comedores, andaban muy limpios y acicalados, es decir listos para trabajar. Las señoras que estaban sentadas en la mesa de al lado solo decían: que horror, que gente tan floja y sucia, se los comieron vivos con los ojos y se los acabaron devorando con sus comentarios, lo que digo fue lo menos, debieron verlas y escucharlas, hasta a mi me dio pena. Y tenían razón, se que lo que más cuesta es levantarse temprano y más cuando a lo mejor ellos estaban de vacaciones, pero daban un aspecto de sucios. Yo solo me decía: No puede ser y para acabarla son mexicanos. Ok, se que soné como Guadalupe (pueden leer el blog de Mexicanos en el extranjero) pero es que si daban la mala nota. Es más parecían sacados de "People of Waltmart". Esas ya son palabras mayores.

Foto tomada del sitio People of Waltmart. Por favor no salgan así a la calle. 
Así que si nunca has visitado ese sitio, hazlo, encontrarás vestimentas raras que algunas personas se atreven a usar en público y se incluyen las pijamas. Así que no todo lo que está de moda quiere decir que esté bien y no todo lo que haga un artista debe ser copiado. Así que la pijama a la cama. 

Bueno días, ya amaneció y ahora a quitarnos la pijama.